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martes, 21 de junio de 2011

FRASES DE GROUCHO MARX

¿Quién no se ha reído viendo, aunque sea por enésima vez, "Una noche en la Ópera" de los hermanos Marx? Yo he visto, además, todas las demás películas de este inolvidable grupo y puedo decir que, aunque irregulares y en ocasiones quizá demasiado recurrentes, no puedo evitar recalar de vez en cuando en ellas. En mi infancia las veía en salas de cine (no deja de ser llamativo, por cierto, que en los años 70, es decir, 40 años después de que fueran rodadas, se exhibieran en España en salas comerciales).
Precursores en su género, los Marx transmitían un tipo de humor que en su época sorprendía a propios y extraños y, al contrario de los números musicales de sus filmes,que eran impuestos por los productores, sus escenas de humor tienen hoy día una notable vigencia. Si los gags visuales más cercanos al cine mudo eran protagonizados principalmente por Harpo, el uso de la palabra,  absurdo e irónico, era la especialidad del inefable Groucho.
Reproducimos aquí algunas de las frases célebres de Groucho Marx, que provienen de distintos medios(Groucho también escribíó y publicó libros, además de cartas, que también se publicaron en una recopilación). Yo suelo usar alguna de ellas en las bodas, cuando me ofrecen un puro. Como nunca fumo, el tener un puro en la mano (me da pena rechazarlo) me recuerda inevitablemente al Marx del bigote pintado y repito alguna de sus sentencias, para cansacio de mi mujer y diversión de alguna de la gente que me tiene menos visto. (Si se tercia y he bebido lo suficiente hago también el numero de baile de las presentaciones: "el señor Gottlieb, la señora Claypool, el señor Gottlieb, la señora Calaypool..." pero eso es otra historia).
Ahí van las frases:
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.
Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…
¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.
Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.
Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.
Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!
Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.
Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.
He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta.
Inteligencia militar son dos términos contradictorios.
Jamás olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.
Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo
Recuerdo perfectamente la primera vez que disfruté del sexo. Todavía conservo el recibo