domingo, 27 de febrero de 2011

Natalie ... Portman

Hablando de una Natalie, me acuerdo ahora de que hará un par de meses volví a ver Rebelde sin causa. ¡Qué pena! No tendría que haberla visto. No me gustó nada ... empezando por la actuación de Natalie ... Wood. Bueno, es algo que a veces pasa y de lo que seguramente hablaremos algún día: cuando se nos cae un mito (una película) con el paso del tiempo.
Padmé Amidala


Pero hoy se trataba de hablar de otra Natalie. Es tarde, me voy a dormir y espero mañana levantarme con la noticia de que Natalie Portman (nuestra querida reina y senadora Padmé Amidala de los episodios I, II y III de Star Wars y heroína de V de vendetta, entre otras) se ha llevado el Oscar a la mejor interpretación femenina. Seguramente, nadie tiene duda alguna sobre el increíble despliegue de medios que ha mostrado ante la cámara en "Cisne negro": está simplemente magnífica. Su peor enemigo será la propia película, quizás un tanto "especial" para algunos gustos no amigos de lo inquietante.

Ahí va el trailer HD en versión original de Black Swan:



En fin, mucha suerte Natalie y ...

May the Force be with you!

domingo, 20 de febrero de 2011

La voz de Marlene

Al escuchar la voz de Marlene Dietrich en versión original en el fragmento de "Testigo de cargo"que puso Alberto, me ha venido a la cabeza la canción que cantaba en la película "Encubridora" ("Rancho notorius"). Desde que vi la película me gustó la canción, además de´por la gracia del tema en sí, por el encanto de la personal voz de Marlene y ese acento alemán tan característico (que en el resto de la peli se pierde si la vemos en versión doblada). No he podido encontrar el video con la escena de la película en la que la cantaba (recuerdo que lo hacía jugando con el público masculino presente, vacilando un poco al personal), pero he encontrado este otro video en el que, además de oir la canción, se pueden ver buenas fotos fijas de esta película, dirigida por Fritz Lang en 1952.

sábado, 19 de febrero de 2011

"No entiendo de cine"

Es curioso como unas cuantas personas que han tenido la amabilidad de felicitarnos en persona por el blog, al ser preguntadas sobre por qué no dejaban algún comentario en el mismo, han venido a responder más o menos con la misma frase: "Es que yo no entiendo de cine".

Yo creo que de cine no se debe entender, simplemente hay que sentirlo y degustarlo, como una buena comida o un buen vino. Es cierto que hay mucho "entendido" que igual habla del "intenso retrogusto nasal de este vino con matices afrutados pero algo sobrio en boca" que del "dominio de cierto director de cine del travelling contrapicado en la escena del flasback con fundido". No voy a decir que estos entendidos no disfruten del vino o del cine, pero a mí me suena mucho mejor eso de "este vino está cojonudo" o el "qué película más bonita" o "¡qué peliculón!". Así, mientras ellos se esfuerzan en definirlos yo me esfuerzo en disfrutarlos: mientras hablan del retrogusto yo doy otro sorbo o me veo otra película mientras ellos organizan un sesudo coloquio.

Me da la impresión, además, de que se tiende, sobretodo por parte de dichos "entendidos", a confundir los conceptos. Podemos reconocer la inteligencia de un director que fue el primero que hizo tal o cual cosa, o la osadía del que en contra de su entorno se atrevió a no se qué, pero fuera de esa mención, si la película es un bodrio, es un bodrio y se acabó. Hay películas que resisten el paso del tiempo y otras que caducan antes que los yogures, independientemente de si técnicamente son innovadoras e incluso impecables. Si el guión es malo, la historia no interesa o los actores cojean ... el barco se hunde.


Bueno, a lo que íbamos: estamos esperando la opinión de todo el que se asome a este espacio en la blogosfera y no desde el docto conocimiento de la técnica cinematográfica sino desde el punto de vista de los sentimientos, la estética, los gustos más personales, las manías, los recuerdos (ver el título del blog), etc, etc. Sean pues bienvenidos los "¡Vaya peliculón!", "Scarlett está que se sale", "la banda sonora de Memorias de África me encanta", "me gustó mucho en su día aunque ahora me recuerda a mi ex", "¡qué miedo que pasé" o "hubiera preferido que Thelma se hubiera quedado con Brad Pitt y Louise se hubiera enrollado con el sheriff".

Y para acabar, para despertar vuestros comentarios, os pongo sin lugar a dudas uno de los mejores finales de la historia del cine, los últimos 72 segundos de una película de la que seguro, más adelante, volveré a escribir: "Centauros del desierto" ("The searchers" in English) del maestro John Ford, con un John Wayne inconmensurable poniendo broche final a esta magnífica película, junto con gran parte de los protagonistas, incluido el espectacular Monument Valley.


A man will search 
His heart and soul 
Go searching way out there 
His peace of mind 
He knows he'll find 
But where, O Lord 
Lord, where 
Ride away 
Ride away 
Ride away

Así, además, con este vídeo, facilitamos un poco más el concurso en marcha por el que la primera persona que nos indique el nombre de las 19 películas que aparecen reflejadas en nuestra nueva foto de cabecera conseguirá  una mención en nuestro "Hall of fame" y un abono gratuito para seguir cine y recuerdos de por vida.

viernes, 11 de febrero de 2011

Testigo de cargo de Billy Wilder

Igual que en los colegios e institutos se obliga a los niños a leer ciertos libros, creo que se les debería enseñar algo del 7º arte (si es a la hora de educación para la ciudadanía, MAE, o cualquiera de esas otras "asignaturas" que se les programa para que se distraigan de lo que verdaderamente nos debería preocupar a todos -Matemáticas, Lengua, Inglés, Sociales y Naturales-, no lo sé pero, desde luego, más provecho sacarían).

Escoger qué películas ponerles sería harto difícil pero, sin duda, una de ellas debería ser Testigo de cargo (1957) de Billy Wilder (es curioso que acabamos de empezar el blog y ya tenemos dos películas de él). Tiene todo para enganchar a cualquiera:
- Un director "de los que ya no se fabrican": Billy Wilder. Con sólo ver su filmografía le reconocemos como uno de los más grandes, con el mérito añadido de ser reconocido por el público y por la crítica.
- Un guión del mismo Wilder, basado en una obra de teatro de Agatha Christie, magnífico. Tiene momentos verdaderamente impresionantes.
- Una trama interesantísima con un final de antología (curiosamente en la misma película, se implora al público que no desvele el final de la misma, para que sus familiares y amigos puedan disfrutar plenamente de ella).
- Unos actores que verdaderamente lo bordan, del primero al último:
  • Charles Laughton haciendo del mítico Sir Wilfred, simplemente insuperable. Para muchos, entre ellos el mismo Wilder, el mejor actor de todos los tiempos, aunque también tuvo tiempo para hacer incursiones como director, rodando una obra maestra como La noche del cazador.
  • Marlene Dietrich, haciendo de Christine, esposa del acusado, en su línea de diosa de Hollywood.
  • Elsa Lanchester, como la enfermera de Sir Wilfred, fantástica (era la esposa de Laughton en la vida real y famosa, entre otras, por ser La novia de Frankestein) .
  • Tyrone Power, correcto como siempre (también luego conocido como papá de Romina  :-)  ).
  • Y sin olvidar a un montón de personajes secundarios como el entrañable juez o la sirvienta de la muerta.
Desde luego es difícil escoger una escena. Está plagado de momentos estelares. Siempre se recuerda a Sir Wilfred haciendo pasar la prueba del monóculo a sus clientes, probando la silla elevadora, escondiendo los puros o dando el cambiazo al cacao por brandy.

Por favor, no os perdáis los siguientes videos (los que no la han visto para que les entre el gusanillo y los que la han visto n veces, como yo, para disfrutar de nuevo con alguna de sus escenas):

1. Entrada de Sir Wilfred al juicio. Si no tenéis mucho tiempo, iros al minuto 3:00, justo antes de entrar y las primeras actuaciones nada más llegar. Eso es lo que se llama una entrada estelar.



2. Una muestra de lo que os decía del juez y la sirvienta, junto al inefable Sir Wilfred tratando de demostrar que la testigo no pudo oir lo que dijo que oyó, ya que era sorda y, por otra parte, como el juez la dice que no se preocupe por no haber obtenido el audífono de la seguridad social, puesto que "considerando las tonterias que se dicen hoy en dia, no se pierde usted mucho". Está en inglés pero ... es apenas minuto y medio que merece la pena ver.


3. Trailer original. Recomiendo verlo entero porque está verdaderamente bien hecho (3 minutos), pero para los acelerados de la vida diré que no deben perderse:
  • Prueba del monóculo en el 00:45 .
  • Cartel pidiendo al público no comenten el final y que no se levanten de sus sillas hasta el final del todo en el 3:00.

 No quiero ponerme más pesado. Acabo con una pequeña muestra de humor, del que está plagado toda la película, y .... ¡a verla!

Miss Plimsoll.- 2:30 Sir Wilfrid, la hora de nuestra siesta.
Sir Wilfrid.- ¡Vayase!
Miss Plimsoll.- A la camita... Ahora hemos de irnos arriba, a desnudarnos y descansar.
Sir Wilfrid.- ¿Los dos? Qué nauseabunda perspectiva.
Miss Plimsoll.- ¡Arriba por favor!

jueves, 10 de febrero de 2011

EL GOLPE, de George Roy Hill

Tres timadores de medio pelo, después de engañar a un incauto con el truco del "cambiazo",se dan cuenta de que el tipo iba más forrado de lo normal. Tras la alegría inicial por el abultado botín, llega el miedo. Y no es para menos, pues el timado resulta ser un correo de Doyle Lonnegan, uno de los mafiosos más temidos de la ciudad. El mayor de ellos, el entrañable Luther, es asesinado por venganza a manos de los hombres de Lonnegan. Y así es como su compañero Hooker (Robert Redford) se embarca en la peligrosa aventura de vengar  a Luther timando al propio Lonnegan. Una locura que aprentemente sólo puede tener visos de éxito si cuenta con la ayuda de Henry Gondorff (Paul Newman)...
Así arranca El Golpe, filme ambientado en los años 30 y dirigido en 1973 por George Roy Hill y que hasta la fecha permanece como la película de timos por antonomasia. Un guión perfecto, sin fisuras (aunque con alguna que otra licencia), para un entretenimiento en estado puro.
Siempre que la veo la disfruto y me fijo en nuevos detalles, y albergo una sana envidia hacia los que la ven por primera vez y se van asonbrando e intrigando a lo largo de la película con la preparación del golpe, los avatares de los protagonistas y sus ingeniosos trucos.
La escena de la partida de poker en el tren, con Paul Newman haciéndose el borracho, pero bien sobrio y haciendo trampas mejor que Lonnegan, mientras éste pierde los nervios poco a poco, es antológica.
Y cuando Kid Twist (encarnado por Harold Gould, que siguió después con los timos en la serie de TV "Palo y astilla") se hace pasar por corredor de apuestas utilizando un despacho que no es suyo, al que entra haciéndose pasar por pintor en el momento oportuno y desalojando al verdadero ocupante,es de esas que han creado escuela, y siempre que la veo me queda una sonrisa que tarda en borrarse.

La amistad y el compañerismo entre los dos protagonistas(a los que ya George Roy Hill había dirigido en "Dos hombres y un destino") recorre todo el filme y es una de sus más importantes bazas.

Como era moda en los años 70, no podía faltar una persecución, en este caso portagonizada por Hooker huyendo del teniente de policía Snyder, en un tono bastante desenfadado.
Y sobre todo ello, la genial banda sonora, compuesta casi integramente por ragtimes de Scott Joplin acertadamente arreglados por Marvin Hamlisch. Este filme consiguió que a partir de entonces el rag "The entertainer" se asocie indisolublemente al poker, la cartomagia o los juegos de azar en general.

martes, 8 de febrero de 2011

Televisión y cine

Mis primeros recuerdos de cine están ligados, sin duda, al antiguo Cine Imperial en la madrileña Gran Vía, especializado entonces en películas infantiles (me acuerdo, por ejemplo, de haber visto allí El libro de la selva, entre otras).


Posteriormente, recuerdo perfectamente los programas dobles que ponían en el cine de mi barrio donde, curiosamente, las colas más largas se daban siempre con las películas de Manolo Escobar y de Tarzán.

Pero si hablamos de televisión y cine, me viene el recuerdo a una de las personas más imitadas en su época junto a Félix Rodríguez de la Fuente, el crítico de cine Alfonso Sánchez, que hablaba antes de la emisión de algunas películas. A un niño como yo le extrañaba esa manera casi incomprensible de hablar que tenía (escuchar voz).

Aunque sin duda alguna, lo mejor de cuando sólo teníamos la primera cadena y la segunda de TVE, para los chavales, era cuando después del telediario, los sábados por la tarde, a las cuatro, después de los dibujos animados o de la serie de turno (Sandokan, Orzowei, etc), ponían siempre una película apta para todos los públicos. Por allí campaban los Errol Flynn -tan pronto haciendo de Robin de los bosques como de Teniente Custer muriendo con las botas puestas en Little Big Horn-, los John Wayne, y todo tipo de películas para ver en familia como Las minas del Rey Salomón o El mundo en sus manos, por no hablar de increíbles series B que aún hoy  nos sorprenden por su resultado y escasez de medios. Vamos, igualito que ahora las sobremesas de los sábados con películas de medio pelo, la mayoría realizadas para la TV, con temas de todo tipo y ninguno adecuado para los más pequeños.

Marcó época también el programa de debates La clave, presentado por José Luis Balbín, en el cual se ilustraba el tema principal con una película, generalmente fantásticamente escogida por Carlos Pumares. En ese programa escuché por primera vez aquello de Gort Klaatu barada nikto, vi por primera vez las vainas de La invasión de los ladrones de cuerpos o Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, entre docenas y docenas de maravillosos títulos. Para los nostálgicos adjunto un video con su famosa música de entrada.


Luego hubo un formato similar pero para chavales, los sábados por la mañana, justo después de la mítica La bola de cristal, aunque creo que no duró demasiado (recuerdo, por ejemplo, haber visto allí Farenheit 451). Era increíble que, después de haber visto Los Monster o La pandilla, y el resto de contenidos del rompedor programa, pudiéramos ver, encima, un peliculón. ¡Qué mañanas de sábados!



Sir Wilfrid "el zorro"
Bajo el nombre de Cineclub recuerdo una serie de ciclos más o menos largos que ponían los jueves en la segunda cadena de TVE. Eran tan heterogéneos como Ciclo Marlene Dietrich (seguramente fue aquí donde ví por primera vez al inefable Sir Wilfrid de Testigo de cargo, de quién seguramente hablaremos en alguna ocasión), Hitchcook o Werner Herzog, y se daban unos buenos repasos que podían durar bastantes semanas en función de lo prolífico del homenajeado.


Una persona que ha contribuido mucho con sus programas a promocionar el CINE es el director José Luis Garci. Primero con "Qué grande es el cine" y actualmente con "Cine en blanco y negro". Personalmente, yo prefiero ver sólo las películas (todas magníficas) y extraer mis propias conclusiones,  a escuchar unos debates en los que da la impresión que muchos van sólo a pretender lucirse, pero quien tenga tiempo de sobra siempre aprenderá algo.

Actualmente, para los que quieren seguir disfrutando de las grandes películas clásicas, antiguas o modernas, y más si queremos verlas en familia, es imprescindible armarse de un grabador (PVR) que nos permita programar las madrugadas y disfrutar las tardes y noches con el material grabado, saltar los anuncios, etc, etc. Es la única manera de ver un peliculón (cada vez que digo esta palabra mis hijos se ríen de mí) cuando uno quiere, en un tiempo razonable y a una hora compatible con el sueño.

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Dado que la idea es que hagamos algo flexible donde participemos todos, después del comentario de José Luis he decidido buscar, y ahí van otros cuatro pequeños guiños a nuestra memoria (los seguidores más jóvenes del blog, por favor, abstenerse de comentarios  :-)   ) :

1. La cabecera de "Primera sesión" (sábados tarde):


2. La cabecera de "Sábado cine" (por la noche) con la misma música pero diseño de fantasía:


3. Efectivamente, "Mis terrores favoritos" fue un programa en el cual emitieron muchas buenas películas de miedo. Para mi gusto tenía un problema: le sobraba la introducción del a veces genial y siempre histrión y egocéntrico Chicho Ibáñez Serrador, muy largas y totalmente prescindibles. Ahí va la cabecera y, si a alguien le gusta, unos cuantos minutos más de Chicho & co.:


4. Recuerdo perfectamente "Con H de humor", los lunes por la noche en lo que entonces se llamaba el UHF. La cabecera no la he encontrado pero dejo algo mucho mejor, "Make 'Em Laugh", el tema original que sonaba durante la misma, procedente de "Cantando bajo la lluvia", ejecutado por Donald O'Connor. De verdad, quien no lo conozca, debería verlo. Es impresionante (empieza como en el segundo 45 del vídeo):
Lo siento pero no me deja insertarlo, deberéis verlo AQUÍ. (no os olvidéis de dar luego a la flechita de retroceder de vuesto navegador para volver aquí  :-)   ).

Bueno, que lo disfrutéis... y como decía E.T.:


¡Seeeeeeeeeeeed bueeeeeeeeeeeeeenooooooooooooooooosssssssssssssssss!


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Bueno, edito por segunda vez esta entrada para ampliarla en contestación a la pregunta de Guehe:

Recuerdo perfectamente el programa De película, presentado por Isabel Mestres. Creo recordar que, al menos durante unos cuantos años, lo ponían los viernes por la tarde. Ahí va el video para nostálgicos:

viernes, 4 de febrero de 2011

Klaatu barada nikto


Iniciamos esta singladura -sin rumbo determinado pero con la ilusión de todo viaje de placer- con un saludo al estilo vulcaniano. Creo que, llamándose el blog abierto por el amigo José Luis (¡qué pena que no se use apenas la palabra bitácora!, aunque sólo fuera en homenaje al Capitán Kirk y al Dr. Spock) “cine y recuerdos” está claro que no buscamos la tertulia sesuda, sino hablar de géneros, películas, directores, actores, bandas sonoras y todo lo que rodea al mundo del cine (lo que nos apetezca, sin una regla fija), desde las impresiones, los recuerdos, las relaciones y, ¿por qué no?, las manías, las fobias,  los colores, los gustos … y los disgustos. Y para ello contamos con todos vosotros, y os animamos a que expongáis vuestros comentarios, opiniones, etc.

Para empezar, quizás podamos usar las palabras que sirvieron para aplacar al robot Gort e indicarle que resucitara a Klaatu, en Ultimátum a la Tierra, para desear que se resuciten y no se olviden tantos cientos y cientos de increíbles películas que muchas veces descansan tan sólo, y con suerte, en las madrugadas de las cadenas de televisión o en las olvidadas estanterías de alguna biblioteca pública.
Si estáis por la labor de ayudar a esa resurrección, conseguir que nuestros hijos conozcan, valoren y disfruten del CINE, y pasar un rato agradable comentando todo aquello que se nos ocurra entre todos, por favor uniros a mí y decir conmigo:

 

En fin, como introducción creo que ya está bien. Hasta pronto y ... 
¡Que el CINE os acompañe!

jueves, 3 de febrero de 2011

EL APARTAMENTO, de Billy Wilder

Y qué mejor para arrancar este blog que un clásico como El apartamento, peliculón de Billy Wilder protagonizado por Jack Lemmon y Shirley MacLaine. Por más veces que la he visto, me es imposible hacerlo sin emocionarme cada vez, sin reirme con sus geniales diálogos y sin volver a enamorarme de la Srta. Kubelik, la bella ascensorista encarnada por MacLaine.

Si el final de "Con faldas y a lo loco" pasó a a historia con su frase "Nadie es perfecto", el de "El apartamento" consigue darle un giro al clásico "happy end", sustituyendo la típica imagen del beso final sobre la que aparecen las palabras "The end" por una partida de Gin Rummy, en la que Lemmon reparte sin mirar a las cartas, con sus ojos fijos en su amada.
A lo largo del filme, poco a poco se nos va contando la soledad de los dos personajes principales y su lucha por salir de ella. Y a la vez es una historia sobre la conquista de la propia dignidad, también vivida en paralelo por los dos.Es una de esas comedias que, sin dejar de serlo, atraviesa momentos amargos y que nos calan hondo. Incluyendo un intento de suicidio narrado de modo bastante real. Uno de esos momentos es aquel en el que el amante de Fran Kubelik(Fred McMurray), hombre casado y de buena posición, le tiende un billete de 100 dólares diciéndole que no ha tenido tiempo de comprarle un regalo. "Cómprate algo que te guste", le dice, mientras el rostro de ella refleja un dolor y una soledad indescriptibles. En ese momento es inevitable para el espectador pensar: "mujer, vete con Jack Lemmon, que el hombre te quiere de verdad".
Pero una comedia que se precie no pueden faltar los equívocos. Y el de los vecinos creyendo que nuestro amigo no hace más que correrse juergas, sin saber que quienes lo hacen son sus jefes a quienes presta la llave del apartamento, da lugar a momentos geniales. " Baxter, es usted un trapisondista de primera", le espeta el doctor convencido.

En fin, todo un clásico, como decía al principio, una película imprescindible a la que en cada nuevo revisionado se pueden sacar siempre cosas nuevas.

martes, 1 de febrero de 2011

bienvenidos a cine y recuerdos

Hola a todos. En este blog intercabiaremos impresiones, opiniones y  recuerdos de las películas que a lo largo de nuestra vida nos han ido dejando huella de una u otra forma.